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Los riesgos de grandilocuencia de la Presidencia europea
Madrid (Revista E) - La inaguración de la Presidencia española permite extraer una lección, que bien aprendida será de gran utilidad porque son seis meses. El Presidente Zapatero ofreció el pasado jueves por la tarde una atractivo titular a los grandes medios de comunicación internacionales. Ese titular era, más o menos, que España quiere disciplinar a los países europeos para reforzar la coordinación con una propuesta de medidas correctivas para aquellas naciones que incumplan la llamada “Estrategia de 2020″ para reforzar la competitividad. Una estrategia que será aprobada a finales de este mes en una cumbre de Jefes de Estado.
Los corresponsales europeos vinieron a Madrid y no se fueron por tanto con las manos vacías, pero la información puesta en primera página desbordó, probablemente, las pretensiones de Zapatero. Por otra parte la reacción de Alemania no se hizo esperar, los alemanes dijeron públicamente que España debería evitar hacer propuestas no muy útiles y volvieron la segunda vez a la carga. ¡Buenos son los alemanes para aceptar medidas correctivas de un país como España!
España está en observación por déficit fiscal excesivo y se le ha dado hasta 2013 para poner orden en las cuentas públicas. La Vicepresidenta, Mª Teresa Fernández de la Vega, ha dicho que “ellos nunca han querido decir una cosa así”, etcétera.
El problema es justamente este, si ya de por sí las medidas correctivas o sanciones son muy difíciles cuando un país incumple el objetivo de mantener el déficit fiscal en el tres por ciento del PIB, ¿cómo va a ser factible para temas como la competitividad?. Es volver a creer en una economía de “ordeno y mando”.
Ya bastante problema tiene el modelo del euro, con esta crisis depresiva de la economía, porque precisamente en el esquema del euro y del Banco Central Europeo, no había cabida para una crisis como la que estamos viviendo. Por ello se ha debido relajar de facto la norma del tres por ciento del déficit, porque si se cumplía a rajatabla esta crisis si evolucionaba hacía una gran depresión en toda regla.
Por tanto hay un problema, el problema es la propuesta de poner en cintura a la Unión Europea como pretendía el mensaje del Presidente, no con el lío mediático ni con la reacción alemana, revela que no se ha sacado la conclusión adecuada de la crisis: El Euro y la Unión Europea no pueden funcionar con chalecos de pruebas.
Cabe entonces concluir que hay que pensar bien lo que se dice y lo que se propone, sobre todo en determinados ámbitos. El Gobierno español ya ha aclarado ya que no propone medidas correctivas, la Ministra Salgado viajará el jueves a Alemania donde tendrá un mano a mano con las autoridades alemanas para explicar la posición española. Pero sí la conclusión es: olvidemos los programas y conclusiones grandilocuentes, porque la crisis está presente, y propuestas unilaterales en las páginas de los periódicos generan contraataques. Todo el mundo quiere salir de la crisis pero no confían en propuestas salvadoras.










