La construcción Europea nunca ha sido un proceso sencillo

posted by Darío Bosch
Miércoles, Noviembre 18, 2009

Madrid (Revista E) - El ejemplo más reciente lo tenemos en el veto del presidente checo al Tratado de Lisboa. Mañana los 27 se reúnen en Bruselas  para decidir quién será el primer presidente estable de la Unión Europea y quién será el nuevo ministro de exteriores, sustituyendo a Javier Solana. No será nada fácil porque hay muchos nombres y poco consenso.

No se trata de un proceso electoral al uso, se trata de una decisión a puerta cerrada. Va a ser una especie de Cónclave  Vaticano con los líderes encerrados hasta que haya fumata blanca y elijan a los dos cargos en juego. Como hay dos cargos tendrá que ser una decisión tipo paquete, es decir,  que lo que elijan para un cargo influirá sobre la decisión del otro. Lo previsible es que uno de ellos sea socialista y el otro conservador, y hay también quien está reclamando -con mucho vigor-, que entre ellos haya una mujer aun que  no está claro.

La cosa no está nada clara porque a medida que se ha ido acercando la cumbre la lista de candidatos, en vez de reducirse que era la intención de la presidencia sueca, se ha ido ampliando. Para el cargo de presidente, como se ha desinflado la opción Blair, se sigue citando a día de hoy sobre todo al primer ministro belga -Herman Van Rompuy-, pero no se descarta al holandés -Jan Peter Balkenende- o a la presidenta letona -Vaira Vike-Freiberga-. Fuentes diplomáticas, a demás, tampoco excluyen que haya algún “tapado” socialista que pueda emerger en el último momento.

¿Felipe Gonzáles por ejemplo? Nadie lo da por hecho, incluso lo ha desmentido con mucho vigor, pero aquí los desmentidos duran lo que duran. Para el cargo de alto representante, si el británico David Miliband mantiene su rechazo, de quién más se habla en Bruselas es del italiano Massimo D’Alema , lo que pasa es que le pesan dos cosas: su pasado comunista que no gusta a los países del Este, y otra es que tiene muy poco dominio del inglés. Esta misma semana se ha hablado incluso de Moratinos, pero también lo ha desmentido, pero de nuevo los desmentidos duran lo que duran.

El nombre de Tony Blair sonó mucho al principio pero después de la Cumbre de Bruselas de hace tres semanas, dio la sensación de que su candidatura había perdido enteros. Su papel en la guerra de Irak y su negativa a integrar al Reino Unido en el euro y en el área exchangue cuando era primer ministro, dañaron sus credenciales europeas. El Gobierno británico, con Gordon Brown a la cabeza, sigue no obstante impulsando esa candidatura de Blair. En declaraciones para RNE, el secretario de Estado para Europa del Reino Unido Chris Bryant, ha explicado que el Cosejo Europeo necesita, en su opinión, un presidente con un perfil alto que pueda proyectar la voz de Europa en el mundo: ” Si no es Tony Blair, ¿quién será?. Alguien menos conocido, alguien que no puede abrir puertas en todo el mundo, alguien que no podría llevar al presidente de los Estados Unidos o al presidente de China y hablar con él ese mismo día”.

El ministro de exteriores -David Miliband-, y el de empresas -Peter Maldenson- sonaron también como posibles aspirantes a ocupar el puesto de alto representante de política exterior. Ambos descartaron la semana pasada sus candidaturas y el Reino Unido no respalda, de hecho, a nadie para ocupar este cargo. ¡Y cómo no!, en el Reino Unido no podían faltar las famosas apuestas, ahora mismo el favorito para presidir el Consejo es Brandon Backe -4 a 7-, le sigue el primer ministro Holandés, Jan Peter Balkenende, -4 a 1-  y en tercer lugar aparece Tony Blair, -5 a 1-.

En Berlín, a pesar de ser el motor económico y político del viejo continente, ni siquiera ha habido quinielas, incluso no hay un gran interés oficial o al menos n0 se ha expresado públicamente, quiénes van a ocupar esos dos puestos importantes en Bruselas. Casi todo el mundo piensa que Angela Merkel habría sido la candidata ideal para el puesto de presidenta de la Union Europea, pero ya de momento sabemos que va a estar muy ocupada durante los próximos cuatro años. Los alemanes creen también, que descartada Merkel, el puesto debería ser ocupado por alguien de un país pequeño y de la primera hornada europea, es decir, sería alguien del Benelux. Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo y también presidente del Eurogrupo, está en cualquier quiniela alemana -siendo como es respetado en todo el espectro político continental-.

Tampoco no se le ponen peros al belga Herman van Rompuy , pero la verdad es que no provoca ningún tipo de entusiasmos. En cuanto al primer ministro de asuntos exteriores de la Unión, un cargo que recordamos va a tener mucho más poder que el de presidente, en Alemania suena mucho el nombre de Massimo D’Alema, a pesar de su pasado comunista. Recordamos que D’Alema fue primer ministro y también ministro de asuntos exteriores de Italia y que su inglés no debería ser demasiado malo si estuvo ocupando este cargo.

En todo caso la idea del Gobierno de Berlín es apoyar, con París, a un hombre para cada puesto. Un hombre y no una mujer, y no convertir este asunto en otro motivo de fricción para el eje franco-alemán. Probablemente el silencio que rodea a este tema es prueba de que no hay ningún candidato que convenza al cien por cien a nadie,  o bien que el tema no es prioritario para las administraciones de Francia y de la República Federal.

Dicho en otras palabras, como si diera un poco  lo mismo quién esté  al mando en Bruselas, siempre que no se meta demasiado en las decisiones de los Gobiernos de los países miembros.



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